
Los contenidos de IA deberán estar identificados de forma absolutamente inequívoca; así se desprende de las últimas decisiones de varias plataformas y aplicaciones tras la entrada en vigor de la AI Act. Pero no todos los grandes protagonistas del sector informático están de acuerdo. Y el debate sobre los contenidos de IA, especialmente en internet, no da señales de calmarse.
Desde que la inteligencia artificial se puso de moda, sus contenidos han invadido literalmente la web. Imágenes, vídeos, pero también publicaciones en redes sociales, libros e incluso sitios enteros recurren cada vez más a ChatGPT, Claude, Deepseek y sus imitadores. Sin embargo, el problema no es la difusión de contenidos generados por inteligencia artificial, sino que los creadores eviten declarar su procedencia y los hagan pasar por fruto de su propio ingenio. De ahí la necesidad de nuevas normas más estrictas, como la AI Act.
WhatsApp, LinkedIn y Claude: llegan las primeras etiquetas y marcas de agua de IA
En la práctica, a muchas plataformas y aplicaciones no les ha quedado más remedio que adaptarse a la nueva normativa. Es el caso, por ejemplo, de Claude: la inteligencia artificial de Anthropic comenzará a aplicar marcas de agua invisibles a sus contenidos. Quienes intentan aprovecharse de la IA seguirán utilizándola, pero bastará una simple comprobación para revelar que ese texto en realidad lo escribió la IA. Además, la propia Anthropic debería publicar próximamente una API para comprobar si un contenido ha sido generado o no por Claude.
WhatsApp tampoco se queda atrás. El popular programa de mensajería instantánea fue uno de los primeros en adaptarse a la nueva normativa de la AI Act. Aunque WhatsApp no duda en integrar la IA generativa en sus funciones, un primer paso afecta al uso de contenidos de IA dentro de los canales. Este tipo de contenidos se señalarán con una etiqueta específica que permitirá saber si la imagen que se está viendo o el texto que se está leyendo es obra de la inteligencia artificial.

Linkedin, por su parte, ha decidido implicar a sus usuarios en la «caza de brujas» contra los contenidos generados por IA. La red social para profesionales ya ha anunciado que en las próximas semanas lanzará una función para denunciar los contenidos de IA publicados en su plataforma. A los usuarios les bastará con pulsar el botón «seems AI Slop», es decir, «parece basura de IA». Según el director de producto de LinkedIn, Hari Srinivasan, «las personas se unen a LinkedIn para conectar con personas reales y compartir sus perspectivas, ideas y experiencias». Por tanto, es fundamental poder detectar los contenidos artificiales antes de que se vuelvan virales e invadan los feeds de sus usuarios.
Google dice no a las marcas de agua
Sin embargo, la adaptación a la normativa de la AI Act no ha estado exenta de protestas. Hay quienes se posicionan contra la «guerra» al AI slop, la «basura de IA» que se extiende sin freno por la web y las redes sociales.
Entre ellos está la propia Google. La empresa de Mountain View ha tomado una decisión que dará que hablar. Desde los resultados de búsqueda, pronto será posible eliminar la marca de agua que identifica contenidos generados por inteligencia general. Naturalmente, la eliminación solo se aplicará a los contenidos de IA procedentes de plataformas asociadas con Google.

Al principio, la posibilidad de eliminar la marca de agua se limitará a Nano Banana, Lyria y Omni. Pero es solo cuestión de tiempo: también los contenidos producidos con Gemini y con Flow podrán prescindir pronto de la marca de agua visible. Una decisión que Google ya había planteado para sus usuarios Plus de pago y que ahora se ampliará a todos, sin distinción alguna.
La trazabilidad debería seguir siendo posible mediante los metadatos y SynthID de cada contenido, sea una imagen, un vídeo o un texto. Sin embargo, comprobar la fuente del contenido será más difícil y, al mismo tiempo, los aficionados a la IA podrán publicar su «basura» sin problemas en plataformas y redes sociales. Queda por ver si las nuevas normas europeas sobre inteligencia artificial obligarán a Google a reservar esta opción para usuarios extranjeros (o que utilicen un proxy); en Europa las marcas de agua deberían mantenerse. En cualquier caso, está claro que la polémica sobre los contenidos de IA seguirá dividiendo a la opinión pública durante mucho tiempo.
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