
Tienes una suscripción de streaming con el plan Ultra HD 4K y un televisor inteligente de última generación… Sin embargo, al ver un episodio de tu serie favorita, los rostros aparecen borrosos y los contornos de los objetos se ven pixelados.
¿Por qué ocurre? En realidad, la velocidad de tu conexión a Internet tiene muy poco que ver con la calidad real del vídeo. La calidad del streaming depende de innumerables factores: veámoslos juntos.
Tasa de bits frente a resolución
Los departamentos de marketing de los servicios de streaming lo apuestan todo a la etiqueta “4K HDR”. Sin embargo, la resolución solo expresa el número de píxeles presentes en la pantalla —3840 en horizontal por 2160 en vertical—, no su calidad.
Lo que determina la nitidez y la fidelidad del color es la tasa de bits, es decir, la cantidad de datos de vídeo transmitidos por segundo, expresada en megabits por segundo (Mbps). Según el soporte o la plataforma, esta cifra cambia. Por ejemplo, en un disco 4K, la tasa media es de 80–128 Mbps, mientras que en los sitios de streaming se reduce considerablemente. Apple TV+ ofrece unos 25–40 Mbps, Disney+ 15–25 Mbps y Netflix Premium apenas 8–18 Mbps.
En los últimos años, para ahorrar en ancho de banda de los servidores, las plataformas han introducido códecs avanzados, pero al mismo tiempo han reducido a la mitad las tasas de bits medias. En las escenas dinámicas o muy oscuras, el algoritmo de compresión elimina los tonos de color intermedios para ahorrar datos y crea el molesto efecto de “cuadritos”.

Mejorar la calidad del streaming: los navegadores
Si ves contenido en streaming desde el ordenador, es muy probable que ni siquiera estés viendo vídeo en Full HD o 4K, independientemente del plan que pagues. Para proteger el contenido de la piratería, los navegadores utilizan sistemas DRM (gestión de derechos digitales).
Google y Firefox emplean el sistema Widevine L3: por temor a que los usuarios graben la pantalla, limitan la reproducción a 720p o, como máximo, 1080p. Edge y Safari, en cambio, utilizan el sistema Widevine L1. Por tanto, solo con estos navegadores se pueden desbloquear el 4K, el HDR y el audio Dolby Atmos en el PC.
Los operadores de telecomunicaciones
Puedes tener una fibra óptica potentísima, pero la velocidad de tu tarifa solo indica la capacidad del trayecto entre tu casa y la central de tu proveedor (ISP). En horas punta —por ejemplo, entre las 21 y las 23 horas—, la ruta que une los servidores de Netflix o Prime con la infraestructura de tu operador puede congestionarse.
Cuando ocurre, el algoritmo de la plataforma reduce la tasa de bits y la resolución para evitar que el vídeo se detenga durante la carga. El vídeo no se para, pero la calidad empeora drásticamente.

Cómo mejorar la calidad del streaming
En conclusión, para conseguir la calidad visual deseada conviene seguir algunos pasos. Primero, sustituye los navegadores por las aplicaciones oficiales de las plataformas —por ejemplo, la aplicación de Netflix en Windows—.
En segundo lugar, es mejor usar una conexión por cable (Ethernet): el Wi-Fi del televisor inteligente suele sufrir interferencias. Por último, recomendamos desactivar los filtros de “nitidez” del televisor o del PC, que tienden a acentuar los artefactos de compresión del vídeo en lugar de ocultarlos.
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